Cuando todo cobró sentido
La maternidad no solo cambió mi vida, cambió mi forma de ver todo lo que estaba construyendo.
Hubo días difíciles. Días en los que dudé, en los que sentí que quizás esta pequeña boutique no podría seguir adelante. Momentos silenciosos en los que el miedo pesaba más que los sueños.
Pero ella siempre estaba ahí.
A mi lado.
Mirando todo con ojos llenos de ilusión.
Un día, mientras cerrábamos la tienda juntas, me miró y dijo:
"Mamá, aquí me siento feliz."
En ese instante lo entendí todo.
Esto nunca fue solo una tienda.
Es un lugar lleno de recuerdos, de esfuerzo, de amor.
Un lugar que construimos juntas, paso a paso.
Y supe que no podía dejarlo ir.
Que valía la pena seguir.
Por nosotras.
— Isabel